
"El hombre impecablemente vestido mira a un lado, luego a otro; examina. Finalmente, este banco le parece apropiado. Desde él puede observar a todo el que entra y sale del hotel; sobre todo a quien sale.O sea, que ahí le tenemos, sentado en el banco de hierro, la mirada atenta y una pierna sobre la otra. Y no le preocupa haber salido del trabajo sin avisar, ni el sol de justicia, ni la larga espera; nada de eso le importa. No ya. Está decidido.Con lo que no contaba es con que un mendigo ocupase el banco contiguo. Además de lo ingrato de la vista, estaba ese hedor a orines, a sudor rancio y a algo que no lograba identificar. Pensó en mudarse de banco, pero, tras una rápida ojeada, decidió que era el mejor sitio para espiar la entrada del hotel. Para su sorpresa, no tardó en habituarse al olor, y pronto pudo respirar sin necesidad de cubrirse la nariz.Otra cosa era el frío. La muy puta tardaba en salir y había empezado a soplar un viento helado. Es lo que tiene la meteorología. Se subió el cuello de la chaqueta y encogió el cuerpo, pero ni con ésas. Por el rabillo del ojo comprobó que el mendigo se había abrigado con sucesivas capas de periódicos. No era mala idea. Disimulando, recogió algunas hojas del suelo y se tapó con ellas. No era gran cosa, pero algo hacía.Distinto fue la lluvia —la meteorología, además de caprichosa, puede ser inclemente—. Dudó bastante antes de atreverse a buscar unos cartones y resguardarse bajo el banco —lo mismito que el mendigo—, pero, a estas alturas, no iba a andarse con remilgos.Al fin la vio salir. Iba de la mano del otro y reía a boca llena. Se despidieron al trasponer la puerta y se alejaron, el uno calle arriba, la otra calle abajo. El hombre bajo el banco tuvo un momento de indecisión, pero a renglón seguido lo dispuso: calle abajo. Tenía las piernas entumecidas y le costó alcanzarla. Al llegar a su altura, trastabilló y apenas pudo proferir un exabrupto ininteligible. No obstante, ella lo advirtió, porque se giró y, mirándolo apenas, se cubrió la nariz y le dijo:—No tengo nada—. Enseguida reanudó la marcha."